14 actividades para trabajar la empatía en secundaria con casos ficticios

Las actividades para trabajar la empatía en secundaria pueden ayudar a que los estudiantes analicen una situación desde más de una perspectiva antes de sacar conclusiones. Esto no requiere pedir confesiones, representar conflictos personales ni intentar adivinar exactamente lo que otra persona siente.

En esta guía, la empatía se aborda como una habilidad de comprensión prudente: distinguir hechos de interpretaciones, reconocer qué información falta, comparar puntos de vista, prever posibles efectos y revisar una primera lectura cuando aparecen nuevos datos.

Las 14 propuestas utilizan situaciones escolares ficticias. Pueden resolverse por escrito, en parejas o en equipos pequeños, sin dramatizaciones obligatorias ni exposición individual. No enseñan a formular peticiones, establecer límites o rechazar propuestas, porque esas acciones corresponden específicamente al trabajo de comunicación asertiva.

Qué significa trabajar la empatía desde el aula

La empatía no consiste en conocer con certeza lo que piensa otra persona. Tampoco significa sentir lo mismo, resolver sus problemas o estar de acuerdo con sus decisiones. Desde un enfoque educativo, puede practicarse mediante acciones observables:

  • separar lo que se sabe de lo que se supone;
  • reconocer que una misma situación puede observarse desde distintos lugares;
  • identificar datos que todavía no están disponibles;
  • considerar más de una explicación posible;
  • analizar cómo una acción puede afectar de manera diferente a varias personas;
  • formular preguntas prudentes antes de concluir;
  • modificar una interpretación cuando aparece nueva información.

Estas actividades no permiten saber exactamente qué siente un personaje. Su propósito es evitar afirmaciones apresuradas y construir interpretaciones mejor fundamentadas.

Comprender una perspectiva no significa justificar una conducta

Reconocer posibles motivos, necesidades o contextos no convierte una conducta dañina en aceptable. Puede comprenderse por qué una persona actuó de determinada manera y, al mismo tiempo, señalar que su actuación produjo un daño o incumplió una norma.

La empatía no exige:

  • aceptar agresiones, amenazas o discriminación;
  • mantenerse dentro de una situación insegura;
  • excusar incumplimientos reiterados;
  • estar de acuerdo con todas las opiniones;
  • asumir la responsabilidad de solucionar los problemas ajenos;
  • adivinar emociones sin información suficiente.

Ante una situación de acoso, violencia o riesgo, no corresponde pedir a la persona afectada que “comprenda mejor” a quien causa el daño. Debe buscarse apoyo adulto y seguir los procedimientos institucionales.

Cómo presentar las actividades sin exposición personal

Antes de comenzar, puede establecerse un acuerdo como el siguiente:

“Trabajaremos con personajes y situaciones inventadas. No utilizaremos nombres del curso ni pediremos experiencias personales. Las respuestas pueden escribirse, conversarse en pareja o ser comunicadas por un portavoz”.

También conviene:

  • evitar casos demasiado parecidos a conflictos reconocibles del grupo;
  • no preguntar públicamente quién ha vivido una situación similar;
  • permitir que las respuestas permanezcan dentro de una pareja;
  • hablar de posibilidades, no de certezas sobre emociones o intenciones;
  • detener la actividad si aparecen burlas o referencias dirigidas a compañeros;
  • recordar que cambiar de interpretación no obliga a cambiar la valoración de una conducta dañina.

Actividades para distinguir hechos de interpretaciones

1. Hecho, interpretación e información pendiente

Cuándo utilizarla: al comenzar una unidad sobre empatía, convivencia digital, análisis de relatos o resolución prudente de malentendidos.

Objetivo: diferenciar lo que puede observarse de la explicación que una persona construye sobre lo ocurrido.

Nivel recomendado: todos los cursos de secundaria.
Duración aproximada: entre 10 y 15 minutos.
Materiales: un caso ficticio escrito en la pizarra, proyectado o leído por el docente.
Organización: parejas o equipos de tres integrantes.

  1. Presente un caso breve: “Durante una exposición, Alex mira varias veces por la ventana y no toma apuntes”.
  2. Los equipos identifican únicamente los hechos observables.
  3. Después anotan interpretaciones posibles, como “no le interesa” o “está distraído”.
  4. En una tercera categoría, escriben qué información necesitarían antes de aceptar una interpretación.
  5. Comparan qué afirmaciones pueden comprobarse y cuáles son suposiciones.
  6. Cierre recordando que una conducta observable admite distintas explicaciones.

Participación alternativa: el estudiante puede clasificar frases preparadas por el docente sin producir respuestas propias.

Adaptación para estudiantes tímidos: mantenga el intercambio dentro de la pareja y recoja únicamente respuestas anónimas.

Adaptación para grupos numerosos: asigne una de las tres categorías a cada sector y reúna los resultados al final.

Precaución: no utilice conductas fácilmente asociables con un integrante concreto del curso.

2. La palabra que inclina el relato

Cuándo utilizarla: antes de analizar rumores, relatos escolares, comentarios digitales o descripciones de conflictos ficticios.

Objetivo: reconocer cómo algunas palabras presentan una interpretación como si fuera un hecho.

Nivel recomendado: desde primero de secundaria.
Duración aproximada: entre 8 y 12 minutos.
Materiales: dos versiones breves de una misma situación.
Organización: parejas.

  1. Presente dos oraciones: “Sam no respondió durante el trabajo” y “Sam ignoró deliberadamente al equipo”.
  2. Pida que identifiquen qué información aparece en ambas versiones.
  3. Después localizan las palabras que añaden una intención no comprobada.
  4. Las parejas redactan una descripción más neutral.
  5. Comparan cómo cambia la lectura cuando se eliminan etiquetas como “deliberadamente”, “egoísta” o “sin importarle”.
  6. Cierre explicando que un relato neutral no elimina el problema, pero permite analizarlo con mayor precisión.

Participación alternativa: puede subrayarse o seleccionar palabras sin leer respuestas ante el grupo.

Adaptación para estudiantes tímidos: permita entregar la versión neutral por escrito.

Adaptación para grupos numerosos: distribuya distintas parejas de oraciones por filas.

Precaución: neutralizar el lenguaje no significa minimizar una conducta claramente dañina. Significa describirla sin añadir intenciones que todavía no se conocen.

3. La escena recortada

Cuándo utilizarla: cuando el grupo tiende a construir historias completas a partir de una observación breve.

Objetivo: comprobar cómo una interpretación puede cambiar al conocer el contexto anterior o posterior.

Nivel recomendado: todos los cursos de secundaria.
Duración aproximada: entre 12 y 15 minutos.
Materiales: un caso presentado en tres fragmentos.
Organización: equipos pequeños.

  1. Lea solo el primer fragmento: “Una estudiante abandona su equipo antes de terminar”.
  2. Los equipos anotan varias interpretaciones posibles sin seleccionar todavía una como verdadera.
  3. Revele un segundo fragmento: “Minutos antes había recibido una indicación del docente”.
  4. Los equipos revisan qué interpretaciones pierden fuerza y cuáles siguen siendo posibles.
  5. Presente el último dato, que explica la tarea asignada fuera del grupo.
  6. Cierre identificando qué conclusiones se construyeron con información incompleta.

Participación alternativa: los cambios pueden marcarse mediante opciones preparadas o una escala de probabilidad.

Adaptación para estudiantes tímidos: no es necesario compartir la primera interpretación. Puede revisarse de manera privada.

Adaptación para grupos numerosos: cada equipo entrega solamente la interpretación final y el dato que produjo el cambio.

Precaución: no convierta la actividad en una búsqueda de la única explicación correcta antes de revelar todos los datos.

4. Semáforo de certeza

Cuándo utilizarla: al analizar relatos, rumores, comentarios o conclusiones construidas con datos parciales.

Objetivo: distinguir entre información confirmada, explicación posible e información desconocida.

Nivel recomendado: desde primero de secundaria.
Duración aproximada: entre 8 y 12 minutos.
Materiales: un caso y una lista de afirmaciones.
Organización: parejas.

  1. Presente un caso ficticio y varias afirmaciones relacionadas.
  2. Explique tres categorías: confirmado, posible y desconocido.
  3. Las parejas clasifican cada afirmación.
  4. Deben justificar qué dato permite colocarla en una categoría.
  5. Revisen las afirmaciones que se presentan como seguras sin tener evidencia.
  6. Cierre destacando el uso de expresiones como “podría”, “parece” o “todavía no sabemos”.

Participación alternativa: la clasificación puede realizarse mediante números o señales desde el asiento.

Adaptación para estudiantes tímidos: permita responder individualmente y comparar después con una pareja.

Adaptación para grupos numerosos: realice una clasificación simultánea y escuche solo algunas justificaciones.

Precaución: la categoría “posible” no significa que una afirmación sea probable ni verdadera.

Actividades para comparar perspectivas

5. Una situación desde tres posiciones

Cuándo utilizarla: antes de analizar conflictos ficticios, decisiones grupales o escenas de una lectura.

Objetivo: comparar qué puede conocer cada personaje según su posición dentro de la situación.

Nivel recomendado: secundaria.
Duración aproximada: entre 12 y 18 minutos.
Materiales: un caso ficticio con tres personajes.
Organización: equipos de tres o cuatro integrantes.

  1. Presente una situación, como un equipo que entrega tarde una tarea.
  2. Asigne tres posiciones: quien coordinaba, quien realizó una parte específica y quien observó desde otro equipo.
  3. Los estudiantes no representan los personajes; analizan qué información tendría cada uno.
  4. Identifican qué aspectos podría desconocer cada perspectiva.
  5. Comparan qué conclusiones serían razonables y cuáles exceden la información disponible.
  6. Cierre reuniendo los datos complementarios aportados por las tres posiciones.

Participación alternativa: un integrante puede registrar semejanzas y diferencias sin explicar oralmente.

Adaptación para estudiantes tímidos: toda la actividad puede resolverse por escrito dentro del equipo.

Adaptación para grupos numerosos: asigne una posición diferente a cada sector y compárelas después.

Precaución: comprender una posición no obliga a considerar igualmente válidas todas las actuaciones.

6. El detalle que cambia la lectura

Cuándo utilizarla: cuando se necesita mostrar que pequeños datos contextuales pueden modificar una interpretación.

Objetivo: identificar qué tipo de información resulta relevante para comprender una conducta.

Nivel recomendado: desde primero de secundaria.
Duración aproximada: entre 10 y 14 minutos.
Materiales: un caso base y varios datos adicionales.
Organización: parejas o equipos.

  1. Presente una situación base: “Una persona no participa durante una actividad grupal”.
  2. Entregue o lea datos adicionales por separado: no comprendió la consigna, ya realizó una parte previamente o está esperando una función.
  3. Los equipos analizan cómo cada dato modifica la interpretación inicial.
  4. Identifican qué información cambia más la lectura y explican por qué.
  5. Distinguen entre un dato que explica y uno que justifica.
  6. Cierre recordando que conocer el contexto no elimina automáticamente la responsabilidad sobre una conducta.

Participación alternativa: puede ordenarse la información desde la que modifica menos hasta la que modifica más la interpretación.

Adaptación para estudiantes tímidos: permita seleccionar una opción sin exposición oral.

Adaptación para grupos numerosos: cada fila analiza un dato diferente.

Precaución: evite datos relacionados con traumas, problemas familiares o condiciones personales sensibles.

7. El campo de visión del observador

Cuándo utilizarla: al trabajar el papel de quienes presencian una situación sin conocer todos sus antecedentes.

Objetivo: distinguir entre lo que un observador puede percibir y lo que no puede afirmar con certeza.

Nivel recomendado: secundaria.
Duración aproximada: entre 10 y 15 minutos.
Materiales: una situación ficticia.
Organización: equipos pequeños.

  1. Presente un caso observado desde lejos, como dos estudiantes que dejan de hablar al acercarse otra persona.
  2. Los equipos anotan qué podría ver u oír un observador.
  3. Después identifican qué aspectos no puede conocer: intención, tema anterior o relación entre los personajes.
  4. Formulan dos interpretaciones diferentes compatibles con los mismos hechos.
  5. Indican qué información necesitaría el observador antes de concluir.
  6. Cierre analizando los límites de una mirada externa.

Participación alternativa: el estudiante puede trabajar como verificador de afirmaciones comprobables.

Adaptación para estudiantes tímidos: las interpretaciones pueden entregarse de manera anónima.

Adaptación para grupos numerosos: cada sector responde una de las categorías: visible, desconocido o posible.

Precaución: no utilice casos que reproduzcan exclusiones o rumores reales del curso.

8. Dos explicaciones plausibles

Cuándo utilizarla: cuando una conducta suele recibir rápidamente una sola explicación negativa.

Objetivo: construir más de una hipótesis sin presentar ninguna como certeza.

Nivel recomendado: todos los cursos de secundaria.
Duración aproximada: entre 8 y 12 minutos.
Materiales: casos breves.
Organización: parejas.

  1. Presente una conducta ficticia: “Una persona responde con pocas palabras durante una reunión de equipo”.
  2. Las parejas formulan dos explicaciones posibles.
  3. Una explicación no puede ser una repetición de la otra con palabras diferentes.
  4. Para cada posibilidad, anotan qué evidencia faltaría.
  5. Comparan qué explicaciones se apoyan en datos y cuáles son simples etiquetas.
  6. Cierre destacando que generar alternativas no significa afirmar que todas sean igualmente probables.

Participación alternativa: el docente puede ofrecer varias hipótesis para elegir y revisar.

Adaptación para estudiantes tímidos: mantenga las respuestas dentro de la pareja.

Adaptación para grupos numerosos: cada fila trabaja con una conducta diferente.

Precaución: no utilice explicaciones clínicas ni atribuya condiciones psicológicas a los personajes.

Actividades para analizar necesidades y efectos

9. Efectos en distintas posiciones

Cuándo utilizarla: para analizar cómo una acción puede afectar de manera diferente a quienes participan, observan o dependen de una tarea.

Objetivo: prever efectos diversos sin asumir que todas las personas reaccionarán de la misma manera.

Nivel recomendado: secundaria.
Duración aproximada: entre 12 y 15 minutos.
Materiales: un caso ficticio.
Organización: equipos pequeños.

  1. Presente una acción, como cambiar el tema de un proyecto sin informar a todo el equipo.
  2. Identifique tres posiciones: quien tomó la decisión, quien trabajaba con el plan anterior y el resto del grupo.
  3. Los equipos anotan posibles efectos prácticos para cada posición.
  4. Distinguen entre efectos inmediatos y efectos que dependerían de lo que ocurra después.
  5. Revisan qué efectos están suficientemente apoyados por el caso.
  6. Cierre explicando que prever un efecto es diferente de afirmar con certeza cómo se sentirá una persona.

Participación alternativa: un estudiante puede completar únicamente una de las posiciones.

Adaptación para estudiantes tímidos: no es necesario presentar todas las respuestas ante el curso.

Adaptación para grupos numerosos: asigne una posición diferente a cada sector.

Precaución: evite convertir los efectos posibles en afirmaciones absolutas sobre emociones.

10. Antes, durante y después

Cuándo utilizarla: al analizar una decisión o conducta que puede comprenderse de manera distinta según el momento observado.

Objetivo: reconocer que una perspectiva puede modificarse a medida que avanza una situación.

Nivel recomendado: desde primero de secundaria.
Duración aproximada: entre 10 y 14 minutos.
Materiales: una situación ficticia dividida temporalmente.
Organización: parejas o equipos.

  1. Presente el momento central de una situación.
  2. Los equipos escriben qué podría pensarse si solo se observara ese fragmento.
  3. Después revele qué ocurrió antes.
  4. Finalmente presente una consecuencia o dato posterior.
  5. Los equipos revisan cómo cambió su comprensión en cada etapa.
  6. Cierre identificando qué momento aportó la información más relevante.

Participación alternativa: puede utilizarse una tabla con tres columnas y respuestas breves.

Adaptación para estudiantes tímidos: permita completar la tabla individualmente antes de compararla con una pareja.

Adaptación para grupos numerosos: cada sector analiza una etapa y después se reúnen los resultados.

Precaución: el contexto puede ampliar la comprensión, pero no convierte automáticamente una acción perjudicial en correcta.

11. Necesidad posible, no certeza

Cuándo utilizarla: cuando se desea analizar qué podría necesitar un personaje sin obligar al grupo a adivinar emociones.

Objetivo: formular necesidades posibles y relacionarlas con información observable o faltante.

Nivel recomendado: desde segundo de secundaria.
Duración aproximada: entre 10 y 15 minutos.
Materiales: un caso ficticio.
Organización: parejas.

  1. Presente un personaje que enfrenta una dificultad académica o grupal ficticia.
  2. Las parejas proponen dos necesidades posibles: información, tiempo, claridad, participación o apoyo organizativo.
  3. Para cada posibilidad, identifican qué dato del caso la respalda.
  4. Si no existe evidencia, la marcan como hipótesis débil.
  5. Después indican qué pregunta permitiría comprender mejor la situación.
  6. Cierre diferenciando necesidad posible de diagnóstico o certeza emocional.

Participación alternativa: el docente puede proporcionar una lista de necesidades académicas y organizativas para seleccionar.

Adaptación para estudiantes tímidos: las hipótesis pueden permanecer anónimas.

Adaptación para grupos numerosos: cada equipo analiza una sola necesidad posible.

Precaución: no atribuya traumas, diagnósticos, problemas familiares ni condiciones personales al personaje.

Actividades para formular preguntas y revisar conclusiones

12. La pregunta prudente

Cuándo utilizarla: cuando una situación presenta información incompleta y el grupo necesita aprender a preguntar antes de interpretar.

Objetivo: formular preguntas que busquen información sin incluir acusaciones o conclusiones dentro de la propia pregunta.

Nivel recomendado: secundaria.
Duración aproximada: entre 10 y 12 minutos.
Materiales: casos ficticios y preguntas poco prudentes.
Organización: parejas.

  1. Presente una pregunta acusatoria, como “¿Por qué decidiste ignorar al equipo?”.
  2. Los estudiantes identifican qué conclusión aparece incorporada.
  3. Después la reformulan para obtener información: “¿Qué ocurrió durante el tiempo de trabajo del equipo?”.
  4. Revisan si la nueva pregunta permite más de una respuesta posible.
  5. Aplican el mismo procedimiento a otros casos.
  6. Cierre comparando preguntas que investigan con preguntas que ya contienen un juicio.

Participación alternativa: puede seleccionarse la pregunta más prudente entre varias opciones.

Adaptación para estudiantes tímidos: toda la producción puede mantenerse por escrito.

Adaptación para grupos numerosos: asigne una pregunta diferente a cada fila.

Precaución: esta actividad busca comprender información, no enseñar a formular peticiones, límites o negativas.

13. Conclusión provisional

Cuándo utilizarla: al cerrar el análisis de una situación que todavía contiene datos desconocidos.

Objetivo: expresar una interpretación con un nivel adecuado de certeza y reconocer qué podría modificarla.

Nivel recomendado: desde segundo de secundaria.
Duración aproximada: entre 10 y 14 minutos.
Materiales: un caso ficticio.
Organización: equipos pequeños.

  1. Los equipos revisan los hechos disponibles.
  2. Formulan una conclusión utilizando expresiones como “por ahora parece”, “una posibilidad es” o “con estos datos puede pensarse”.
  3. Después escriben qué información podría confirmar o modificar esa lectura.
  4. Identifican qué parte de la conclusión es más segura y cuál es más incierta.
  5. Comparan conclusiones diferentes que respeten los mismos hechos.
  6. Cierre explicando que una conclusión provisional puede revisarse sin considerar que el análisis anterior fue inútil.

Participación alternativa: un estudiante puede encargarse únicamente de revisar el nivel de certeza del lenguaje.

Adaptación para estudiantes tímidos: las conclusiones pueden entregarse sin identificar al equipo.

Adaptación para grupos numerosos: cada sector redacta una sola conclusión consensuada.

Precaución: utilizar lenguaje provisional no debe servir para negar hechos claramente comprobados.

14. Qué conviene comprobar primero

Cuándo utilizarla: como actividad integradora después de practicar hechos, interpretaciones, perspectivas e información faltante.

Objetivo: priorizar la información que más podría cambiar la comprensión de una situación.

Nivel recomendado: secundaria.
Duración aproximada: entre 12 y 18 minutos.
Materiales: un caso ficticio con varias afirmaciones no verificadas.
Organización: equipos de tres o cuatro integrantes.

  1. Presente un caso con varios datos confirmados y cuatro afirmaciones no comprobadas.
  2. Los equipos distinguen primero ambos tipos de información.
  3. Después eligen qué afirmación convendría comprobar antes.
  4. Explican por qué esa información podría modificar de manera importante la interpretación.
  5. Proponen una segunda comprobación en caso de que la primera no sea suficiente.
  6. Cierre comparando los diferentes órdenes de prioridad.

Participación alternativa: un integrante puede ordenar las afirmaciones sin presentar la justificación oralmente.

Adaptación para estudiantes tímidos: el equipo puede entregar su orden de comprobación por escrito.

Adaptación para grupos numerosos: cada sector analiza una afirmación y después se construye el orden completo.

Precaución: no siempre será posible obtener toda la información. En esos casos, debe reconocerse el límite en lugar de completar los vacíos con suposiciones.

Cómo adaptar las actividades a estudiantes tímidos

La empatía puede trabajarse sin exigir intervenciones individuales ante el curso. Para reducir la exposición:

  • permita pensar y escribir antes de conversar;
  • utilice parejas estables durante la actividad;
  • recoja respuestas anónimas;
  • permita seleccionar entre varias opciones;
  • acepte que un portavoz comunique el análisis del equipo;
  • no pregunte por qué alguien prefiere no hablar;
  • evite elegir participantes por sorpresa;
  • permita observar la primera ronda antes de incorporarse.

Cómo trabajar con grupos numerosos

En cursos grandes, conviene evitar rondas en las que todas las personas deban hablar. Puede organizarse el trabajo mediante:

  • parejas que analicen simultáneamente;
  • casos diferentes para cada fila o sector;
  • una respuesta final por equipo;
  • clasificaciones simultáneas;
  • portavoces voluntarios;
  • respuestas escritas breves;
  • síntesis del docente sobre coincidencias y diferencias.

Errores que conviene evitar

  • Presentar la empatía como adivinación: no puede saberse exactamente lo que piensa o siente otra persona sin información.
  • Justificar una conducta dañina: comprender el contexto no elimina límites ni responsabilidades.
  • Pedir experiencias personales: los casos ficticios permiten trabajar sin exposición íntima.
  • Utilizar conflictos reconocibles del curso: pueden señalar indirectamente a estudiantes concretos.
  • Forzar dramatizaciones: el análisis escrito o en parejas debe estar siempre disponible.
  • Convertir la actividad en una lección moral: el objetivo es analizar información y perspectivas, no repetir respuestas esperadas.
  • Afirmar emociones como certezas: utilice expresiones de posibilidad cuando no existan datos suficientes.
  • Confundir empatía con acuerdo: puede comprenderse una perspectiva y mantener una valoración diferente.
  • Responsabilizar a los estudiantes de resolver problemas ajenos: comprender no obliga a intervenir sin apoyo.
  • Usar la empatía ante situaciones inseguras: la prioridad debe ser buscar ayuda y aplicar los procedimientos correspondientes.

Cuándo una actividad grupal no es suficiente

Estas propuestas están diseñadas para analizar situaciones ficticias y practicar una comprensión más prudente. No deben utilizarse como respuesta única ante acoso, amenazas, discriminación, violencia o exposición pública reiterada.

En esos casos, no corresponde pedir a la persona afectada que explique públicamente su experiencia ni que comprenda la perspectiva de quien provoca el daño. Se necesita intervención adulta y seguimiento institucional.

Cierre pedagógico

Trabajar la empatía en secundaria no exige convertir el aula en un espacio de confesión. Puede enseñarse mediante el análisis de hechos, interpretaciones, datos faltantes, perspectivas y efectos posibles dentro de situaciones ficticias.

Una actividad breve no garantiza que los estudiantes comprendan siempre a los demás ni evita por sí sola los conflictos. Su valor está en ofrecer un procedimiento alternativo a la conclusión rápida: observar, reconocer lo que falta, considerar posibilidades y revisar la primera interpretación.

Comprender una perspectiva no significa aceptar todas las conductas. La empatía puede convivir con normas claras, responsabilidades y límites frente a cualquier forma de daño.

Para practicar específicamente cómo expresar peticiones, desacuerdos y límites en situaciones escolares, puede consultar 8 dinámicas de comunicación asertiva para resolver situaciones escolares concretas.

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